LOS BEBÉS APRENDEN A MOVERSE SOLOS

Emmy Pikler fue una pediatra de Budapest que estudió la evolución motora del niño y las consecuencias positivas de esta evolución, sin la intervención de la figura adulta. Este estudio, fue realizado en el instituto Lockzy, un centro de cuidado de la primera infancia, fundado para bebés que precisaban cuidados prolongados fuera de su familia. Todo lo escrito en el libro “Moverse en libertad” va dirigido sobre todo a instituciones y centros educativos infantiles, y a las trabajadoras de estos centros. Pero me gustaría compartir alguna idea, que creo que es fácil de poner en práctica, en casa, como madres y padres.

 

Pikler considera al niño una persona desde su nacimiento, y su pensamiento tiene como base la confianza y al respeto al niño. El niño es el protagonista activo de su propia evolución, aprende por sí mismo y tiene iniciativa e interés para adquirir conocimientos y capacidades de movimiento.

 

Pikler cree en la autonomía del niño, y en que el niño que aprende a moverse y a andar por sí mismo, adquiere conocimientos más sólidos que el niño enseñado a alcanzar los niveles de desarrollo que los adultos consideran adecuados.

 

Pikler aconseja dejar al niño en total libertad de movimiento durante su primera etapa de desarrollo. Para esto conviene proporcionarles un espacio adecuado con ropa adecuada para favorecer el movimiento libre. Un espacio sin obstáculos ni peligros, con juguetes que le motiven. La ropa tiene que ser cómoda para eliminar cualquier molestia y proporcionarle comodidad.

 

El niño sin que el adulto intervenga, aprenderá a darse la vuelta y ponerse tumbado boca abajo, aprenderá a arrastrarse, gatear, sentarse, ponerse de rodillas, levantarse, andar… y todo esto sin ayuda del adulto. De esta manera lo que el niño consiga por sí mismo, lo podrá repetir, ya que adquirirá las competencias necesarias. El niño aprende a aprender. Con esta manera de aprendizaje, el niño, cuando aprende una postura, es capaz de volver a la postura anterior, sin ayuda del adulto, y así va ampliando su repertorio, sin que ninguna de las posturas aprendidas desaparezca. El niño se siente satisfecho, aprende a aprender y aprende a llevar a cabo hasta el final lo que ha empezado. Todo esto también influye de forma positiva en el auto estima, ya que ayuda a que el niño confíe en sí mismo y en su propia autonomía.

 

Una de las preocupaciones que surgen al conocer este método de educación de la motricidad, es que la actividad independiente del niño signifique para él un abandono de la relación entre el niño y el adulto. Pero al contrario, la teoría de movimiento libre del niño, requiere establecer una relación sólida y estable a través de intercambios verbales, de miradas significativas, de presencia atenta y comprensiva, por parte del adulto que transmiten así la seguridad afectiva que todo bebé necesita, una presencia próxima pero no abrumadora.

 

El dejar al niño moverse en libertad, no quiere decir que no haya contacto físico, al contrario, en esta primera etapa, lo más importante es el contacto físico entre el adulto y el niño. Hay que tocarlo, abrazarlo, besarlo (recordar que me dirijo a madres y padres)… lo importante es no intervenir en los momentos en que el bebé esté en su espacio. Simplemente eso. 

 

El niño, para moverse de forma segura necesita un apego seguro, y esto se consigue atendiendo todas sus demandas. Tiene que saber que siempre habrá alguien que le proporcionará descanso, alimento, consuelo… Con esto quiero decir que si el niño quiere estar en brazos todo el día, pues lo tendremos en brazos, no hay problema (vuelvo a repetir que me dirijo a la madres y padres). Pero cuando quiera estar jugando en su espacio (parque, suelo…) nosotros nos sentaremos o nos tumbaremos al lado, y observaremos, interactuaremos cuando nos lo pida, y le cogeremos y besaremos cuando venga a nosotros. 

 

Cada día descubrimos nuevas teorías sobre la educación, y está claro que no podemos hacer caso a todas. Mi consejo es que no hay que obsesionarse con ninguna teoría, no hay que seguirla al pie de la letra, hay que adaptarla, sintiéndonos cómodos. En el caso de Pikler, he leído su libro sobre el movimiento libre, y me ha parecido muy interesante. Como os he dicho antes, aquí os he hablado sobre algunas cuestiones, fáciles de poner en práctica en casa y como padres y madres.

 

Creo que hay alguna cuestión difícil de cumplir, demasiado estricta para una madre, pero hay que tener en cuenta que Pikler escribió su libro basándose en su trabajo en un centro de acogida para bebes, por lo que cuando habla de algunas cuestiones, se refiere a regular el contacto entre el bebé y las cuidadoras (del centro).   

Hay momentos en los que instintivamente ayudaremos a nuestro hijo a levantarse, a incorporarse… no hay que agobiarse, lo repito. Según la experiencia de madres que han seguido los consejos de esta pediatra, no es difícil, solo hay cambiar el “chip” en ciertos momentos.

 

El adelantarse en las etapas motrices no beneficia al niño. Muchos niños a los que se les sienta sin que lo hayan aprendido luego no gatean, y además no saben cambiar de postura por sí solos, y esto hace que se frustren, además de dañar la columna. El gateo es muy importante para el desarrollo neurológico y para la formación del cerebro, y es algo que se está perdiendo por la prisa de algunos padres en cuanto al desarrollo motor de los niños.

 

Mi consejo como profesional, es que no os obsesionéis, pero que tengáis en cuenta este estudio, ya que hay cuestiones muy interesantes que pueden ayudar en el desarrollo motriz y cognitivo del niño.

Estas son algunas ideas sobre este método que se está poniendo en práctica en muchas guarderías e instituciones. Para saber más sobre la teoría de Emmy Pikler podéis leer su libro “Moverse en libertad” y visitar las siguientes direcciones:

 

http://piklerloczy.org/eu


Para comentar este tema o cualquier otro podéis contactar con el centro HEZIBIDE.

 

Psicólogo en Zumaia


Psicologo infantil en Zumaia, psicólogo en Zumaia.